Estabilidad de rumbo


La estabilidad de rumbo es la aptitud de un barco para mantener la dirección de su avance sin necesidad de actuar continuamente sobre el timón, a pesar de las pequeñas variaciones del rumbo debidas a la acción de las olas y el viento.

Para conseguir una buena estabilidad del rumbo hay que tener en cuenta la posición de las velas respecto al centro de deriva, ya que deben estar equilibradas no sólo todas las fuerzas que actúan sobre el barco sino también los momentos en el plano horizontal.

Si las componentes de todas las fuerzas aerodinámicas, debidas a la acción del viento sobre las velas y el resto del barco, son FAL y FAT , como se ve en la figura y las componentes de todas las fuerzas hidrodinámicas, debidas a la resistencia hidrodinámica de la obra viva del casco, quilla y timón, son FHL y FHT , para que no haya un momento horizontal que altere el rumbo del barco sus resultantes, FA y FH , deben estar en línea, de lo contrario se producirá un momento de guiñada que harán al barco orzar o arribar, según el sentido del momento, siendo necesario corregir el rumbo con el timón.

En este caso se dice que las velas están bien equilibradas, respecto a la obra viva del casco, quilla y timón. Para conseguirlo, los centros vélico y de deriva debe estar en una posición, en el plano horizontal, que permita que las resultantes de las fuerzas aerodinámicas e hidrodinámicas estén alineadas, como se ve en la figura.

 

Hay que tener en cuenta otro aspecto que afecta a la estabilidad del rumbo y que se produce cuando el barco navega escorado. En este caso la línea de flotación se convierte en asimétrica, adquiriendo más curvatura en la banda de sotavento y menos en la de barlovento, entonces debido a la asimetría del flujo se producen unas fuerzas debidas, sobre todo, a la diferente presión del flujo del agua sobre la amura y aleta de la banda de sotavento, por lo que se origina un momento que hace que el barco tenga tendencia a orzar.

Teniendo en cuenta las dos causas principales que afectan a la estabilidad del rumbo, es decir la alineación de las fuerzas aerodinámicas e hidrodinámicas y la tendencia a orzar por efecto de la escora, que equivale a una traslación efectiva del centro de deriva hacia proa, se deduce de la figura, que para compensar esa tendencia el centro vélico debería estar más a proa que lo indica el equilibrio de la velas.

Una regla usual para conseguir la estabilidad en el rumbo consiste en situar la posición del centro de deriva entre un 5% y un 15%, de la eslora en la flotación, a popa de la posición del centro vélico, porcentaje que depende del tipo de aparejo, de la obra viva del casco, de la quilla y del timón y que conviene ajustar experimentalmente.

La configuración timón – quilla también tiene una influencia apreciable en la estabilidad del rumbo:

 

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