Formación de olas por el viento


El viento se produce por las diferencias de presión entre zonas próximas de la superficie de la tierra y la mar, originadas a su vez por las diferencias de temperatura, y este viento al actuar sobre la superficie de la mar durante un tiempo prolongado y en una extensión grande da lugar a la formación de olas.

 Cuando el viento sopla sobre un mar en calma se producen, inicialmente, unas pequeñas ondulaciones sobre su superficie, debidas a la fricción del aire con el agua. A medida que transcurre el tiempo las ondulaciones se van haciendo cada vez más pronunciadas a causa de la energía que van absorbiendo del viento, hasta convertirse en pequeñas olas.

Conforme pasa el tiempo y la mar sigue absorbiendo energía procedente del viento, debido a la presión ejercida por éste sobre las olas ya formadas, el oleaje va aumentando en altura gradualmente hasta que la cantidad de energía suministrada por el viento es igual a la energía disipada por las olas durante su movimiento, en esta situación ya no aumentan más de altura y se dice que la mar está completamente desarrollada.

La altura de las olas refleja por tanto la cantidad de energía absorbida por la mar procedente del viento y ésta depende de tres factores: la velocidad del viento, el tiempo durante el cual ha estado soplando y la extensión de la mar sobre la que ha actuado.

Para una determinada velocidad del viento, cuanto mayor es la extensión sobre la que sopla el viento y el tiempo durante el que ha estado soplando, la altura de la ola que se origina es mayor. Por otra parte, cuanto mayor es la velocidad del viento, mayor es la altura de ola que se crea, a igualdad de los otros dos factores.

Sin embargo la situación es muy diferente al comienzo de una tormenta. En este periodo de tiempo la velocidad del viento aumenta rápidamente y las olas van absorbiendo energía, pero su altura y longitud no crecen en la misma medida que la velocidad del viento, de manera que las olas que se forman son más cortas de lo normal para una altura de ola dada y tienen una fuerte pendiente.

Este periodo de la tormenta se convierte en el más peligroso, en especial para los barcos de pequeño tamaño que se encuentran con olas cortas, altas, con una pendiente elevada y con tendencia a romper.

Lo contrario ocurre cuando va amainando el temporal y el viento va decreciendo, las olas inicialmente altas y de gran longitud, que corresponden a un mar desarrollado con fuerte viento, van disminuyendo de altura a medida que su energía se va disipando, pero su longitud de ola decrece más despacio, por lo que estas olas son largas y de pendiente pequeña y normalmente no representan un peligro para los barcos.

 

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